V.- GANANCIAS Y PÉRDIDAS PATRIMONIALES
El gravamen de las plusvalías es uno de los aspectos del impuesto que presenta mayores dificultades técnicas para su regulación. La prueba evidente es la diversidad de regímenes que aplican los países de nuestro entorno.
Las características especiales de esta fuente de renta (se generan sólo en la transmisión del activo en el momento que decida su poseedor, con un carácter generalmente plurianual), y la globalización de la economía, una de cuyas manifestaciones fundamentales es la libertad de circulación de capitales, hace que las experiencias prácticas de su gravamen en los países de nuestro entorno vayan en la línea de una tributación inferior a la de las demás fuentes de renta.
En el nuevo IRPF no se va a elevar el nivel medio de gravamen (15%) ya que o bien se mantendrá el tipo de gravamen actual o bien se registrará un incremento moderado del gravamen hasta el entorno del 18%. En este caso, como contrapartida, se establecería un mínimo exento que dejaría sin tributar a un elevado número de contribuyentes perceptores de plusvalías de importe reducido.
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