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VI.- PENSIONES COMPLEMENTARIAS PRIVADAS
En todos los países desarrollados se está registrando un proceso de envejecimiento de la población que, en el medio plazo, amenaza la sostenibilidad del sistema de previsión social.
Por este motivo, en los países de la OCDE se han puesto en marcha medidas de carácter fiscal para incentivar el desarrollo de planes de pensiones privados de carácter complementario al sistema básico de la Seguridad Social.
El objeto es que los contribuyentes puedan obtener, a través del sistema público y de su plan de pensiones privado, una prestación que se aproxime, en mayor o menor medida, al último salario recibido durante su vida laboral.
Se pretende, en definitiva, que ante un alargamiento de la vida media de las personas existan mecanismos que impidan un agotamiento de los ahorros asegurando un nivel de flujo de renta suficiente.
Este objetivo solamente se ha cumplido parcialmente y, tanto en España como en otros países de nuestro entorno, organizaciones como la OCDE, han puesto de manifiesto algunas de las deficiencias de los mecanismos de dichos incentivos fiscales.
Las debilidades más importantes del sistema actual son las siguientes:
En primer lugar, de acuerdo con la OCDE, no es obvio que los incentivos fiscales a los planes privados de pensiones aumenten significativamente las tasas de ahorro de la economía. En general, lo que se produce es más que un incremento del ahorro, una desviación del ahorro de unos activos a otros.
En segundo lugar, el incentivo fiscal tal como está hoy diseñado, no es la forma más eficiente de resolver el problema de asegurar unas rentas suficientes a los ciudadanos durante los años de su jubilación, ya que el tratamiento fiscal que reciben las percepciones en forma de capital actúa como estímulo fiscal de esta alternativa. La política de este Gobierno es incentivar fiscalmente las fórmulas de ahorro a largo plazo que aseguren efectivamente a los ciudadanos durante toda su vida un determinado nivel de renta, con lo que de esta forma se asegurará de forma eficaz la sostenibilidad futura del sistema de pensiones.
En tercer lugar, los límites fiscales a las aportaciones a los planes de pensiones se han ido incrementando, permitiéndose aumentos en función de la edad, de forma que utilizando al máximo esos límites y combinando los planes privados con los de empresa, se podrían efectuar aportaciones con derecho a la desgravación fiscal de cifras desconocidas en los sistemas fiscales de países de nuestro entorno. Cabe preguntarse hasta qué punto es razonable mantener una desgravación fiscal tan elevada a contribuyentes que son capaces de efectuar aportaciones anuales de esas proporciones, ya que no parece que estos contribuyentes vayan a tener problemas de insuficiencia de rentas en su jubilación, que es el problema al que se quiere hacer frente con este incentivo fiscal.
Por otra parte, este tratamiento fiscal tan favorable beneficia, fundamentalmente, a los ciudadanos de rentas más altas.
Así, de aquellos contribuyentes con rentas inferiores a 30.000 euros, que representan más del 90% del censo, sólo efectúan aportaciones a planes, aproximadamente, el 9% de los mismos,con una aportación media de 1.000 euros. Por contra, de los contribuyentes con rentas superiores a 150.000 euros (aproximadamente, el 0’15% del censo), más del 68% efectúan aportaciones, de una cuantía media cercana a 9.000 euros.
En definitiva, razones de eficiencia por una parte, y de equidad, por otra, nos hace plantearnos que se pueden utilizar mejor los recursos destinados a que las personas puedan hacer frente a su jubilación sin un problema de insuficiencia de rentas con un mejor diseño de los incentivos fiscales actuales.
El nuevo impuesto sobre la renta se configurará de forma que:
- Se primarán los planes de pensiones cuando las prestaciones se perciban en forma de renta.
El objetivo de aumentar el ahorro a largo plazo para acrecentar el capital de un contribuyente ya se contempla con el tratamiento fiscal favorable que se otorga a otros instrumentos como son, por ejemplo, los Fondos de Inversión.
- Se reajustarán los límites de las aportaciones para atenuar la tendencia a que los mayores beneficiados de la desgravación fiscal se concentre en los tramos más altos de renta, de tal forma que se favorezca, especialmente, a las rentas medias y bajas.
El objetivo de asegurar que las personas que se retiran del mercado laboral perciban una renta suficiente durante el resto de su vida es uno de los problemas prioritarios de las economías modernas. Por este motivo, los recursos que se dediquen a este fin, es esencial, que lo hagan de una forma más equitativay eficiente, es decir, que respondan al objetivo perseguido.
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