INFORME SOBRE EL BORRADOR DEL ANTEPROYECTO DE LA NUEVA L.G.T. 
   

B. Infracciones leves, graves y muy graves

Como ya hemos dicho, la calificación de estas tres infracciones en leves, graves o muy graves va a depender, básicamente, de la conducta desplegada por el sujeto infractor, lo que se manifiesta a través de la ocultación y de los medios utilizados.

Por ocultación de datos se entiende la no presentación de declaraciones o la presentación de las mismas pero omitiendo datos (ejemplo: ingresos) o incluyendo otros que reflejen operaciones inexistentes (ejemplo: gastos ficticios) y siempre que la deuda derivada de tales datos tenga una incidencia superior al 10 por 100 de la base de la sanción.

Otro elemento determinante dentro del esquema clasificatorio de estas infracciones es la definición que se recoge de la utilización de medios fraudulentos para la comisión de la infracción. Dicha circunstancia no opera como mero criterio de graduación de la sanción, sino que sirve para calificar la propia infracción. Se consideran medios fraudulentos:

Las anomalías sustanciales en la contabilidad, es decir, el incumplimiento absoluto de esta obligación, la llevanza de doble contabilidad o la incorrección de ésta siempre que, en este último caso, dicha circunstancia tenga una incidencia superior al 50 por 100 del importe de la base de la sanción.

El empleo de facturas falsas, siempre que su incidencia supere al 10 por 100 de la base de la sanción.

La utilización de personas interpuestas.

a) Infracciones leves

Teniendo en cuenta lo anterior, serán infracciones leves las que reúnan, acumulativamente, las siguientes condiciones:

Que no exista ocultación o que, si existe, la cuantía no ingresada sea igual o inferior a 3.000 euros. Es preciso recordar que sólo existe ocultación cuando la deuda derivada de la misma es superior al 10 por 100 de la base de la sanción.

Que no se hayan utilizado medios fraudulentos, según el concepto ya examinado.

Que no se hayan utilizado facturas falsas.

Que la incidencia de la llevanza incorrecta de la contabilidad represente un porcentaje igual o inferior al 10 por 100 de la base de la sanción.

Que no se trate de ingreso de tributos repercutidos, de ingresos a cuenta o de cantidades retenidas o que se hubieran debido retener. En estos casos, la infracción será siempre grave o muy grave.

Que la cuantía no ingresada sea igual o inferior a 90.151,2 euros.

En todo caso (aunque no cumplan los requisitos anteriores) será infracción leve aquélla en la que el sujeto infractor haya realizado una regularización pero no a través del cauce de las declaraciones complementarias. No obstante, este supuesto será objeto de análisis detallado más adelante.

b) Infracciones graves

Se consideran infracciones graves las conductas en las que, no habiéndose utilizado medios fraudulentos, concurra alguna de las siguientes circunstancias:

Que exista ocultación y la cuantía no ingresada sea superior a 3.000 euros.

Que se hayan utilizado facturas falsas, con incidencia menor de un 10 por 100 en la deuda descubierta, o que la incidencia de la llevanza incorrecta de la contabilidad represente un porcentaje superior al 10 por 100 e igual o inferior al 50 por 100 de la base de la sanción.

Que la falta de ingreso se refiera a cantidades que se hubieran debido de retener o a ingresos a cuenta.

Que la cuantía defraudada sea superior a 90.151,2 euros.

En este último punto, la Comisión opina que la introducción del limite de 90.151,2 euros distorsiona el sistema general de calificación de las infracciones en leves, graves o muy graves, basado en apreciaciones cualitativas de la conducta y no cuantitativas, por lo que propone su supresión.

c) Infracciones muy graves

Por último, nos encontraremos ante una infracción muy grave cuando:

Las cantidades defraudadas sean tributos repercutidos, cantidades retenidas o ingresos a cuenta repercutidos.

Sea cual sea la naturaleza de la obligación en que se concreta el perjuicio, se hayan utilizado medios fraudulentos.