Los grupos familiares españoles se han encontrado con una desagradable sorpresa en el texto de la reforma fiscal aprobado por el Gobierno el pasado viernes. El proyecto incluye una disposición que modifica la Ley del Impuesto de Patrimonio, que viene a dinamitar el esquema con el que actualmente se diseñan los holding familiares.
El esquema típico de la empresa familiar en España consiste en una sociedad holding de la que participan las empresas que componen el grupo. En esos segundos, terceros o cuartos niveles suelen figurar empresas con participaciones destacadas en instituciones de inversión colectiva.
Gran parte son sociedades de inversión de capital variable (sicav), el mecanismo de ahorro favorito de las grandes fortunas. En los activos de las sociedades que cuelgan de la holding también suelen incluirse inmuebles, vehículos, u otro tipo de bienes –algunos, en ocasiones, de uso particular–.
Estos activos e inversiones situados en los segundos niveles de la cadena de sociedades del grupo empresarial, con la normativa vigente, permiten determinados beneficios fiscales en el Impuesto de Patrimonio. El proyecto de reforma fiscal remitido al Parlamento modifica los actuales requisitos para tales exenciones en Patrimonio. Ahora quedan fuera los bienes que no están relacionados con la actividad económica o productiva de la sociedad.
Planificación
La reforma introducida ahora en el Impuesto de Patrimonio acota radicalmente las posibilidades de planificación de los grupos empresariales familiares. La modificación ha caído como un jarro de agua fría en muchos despachos de asesorías fiscales y en los bancos de inversión que trabajan con los grupos españoles, pues el esquema actual no va a poder mantenerse si prospera la reforma.
Algunos expertos consultados valoraron positivamente la “lógica” reforma introducida por el Gobierno. Según estas fuentes, la planificación actual de muchos grupos familiares apuraba hasta el límite las posibilidades de la norma. “Ahora se clarifica una laguna, se pone coto a unas actuaciones, y mantenemos unas exenciones en Patrimonio acordes con lo que existe en la mayoría de los países de la UE”, comenta un experto fiscal. “No tiene sentido beneficiar en el impuesto unos activos que no tienen relación con la actividad productiva”, subraya otro experto.
Los sectores afectados han tanteado la posibilidad de tratar de corregir esta modificación en el trámite parlamentario de la reforma fiscal. Pero el Ministerio ha trasladado ya el mensaje de que será “inflexible” en este punto, y no aceptará cambios.
La reforma de Patrimonio es el segundo ataque que reciben las sicav en menos de un año, después de la polémica del verano pasado a raíz de las actas abiertas por la Inspección de Hacienda contra estos productos de ahorro utilizados por los grupos familiares, que se benefician de su baja tributación.